MOSCA DROSOPHILIA

Este pequeño díptero, llamado mosca del
vinagre (Drosophila melanogaster) tuvo gran importancia en
estudios de genética porque tenía un ciclo vital muy corto y
suele presentar mutaciones interesantes para las investigaciones
sobre la herencia genética.
Descripción:
Longitud: 1 a 1'5 mm. (El tamaño es ideal, como podéis ver).
Color: Negro a gris.
Vuela lentamente.
Ojos normalmente como dos motas rojas.
Recolección:
Esta pequeña mosca suele frecuentar cualquier sitio donde se
encuentren restos de fruta o vino en fermentación. El método
para capturar unas cuantas que van a constituir la cepa inicial
es muy sencillo. En un bote o frasco de cristal grande se colocan
frutas trituradas (manzanas, uvas, peras y bananas, y unas gotas
de vinagre). Se sitúa el frasco abierto en el exterior de una
ventana o galería, y se deja durante unos días. Hay que vigilar
que la mezcla no se seque demasiado. Se comprueba de forma
regular y lo más normal es que aparezcan dentro del frasco
trampa las diminutas moscas. Se cierra la tapa y ya tendremos la
cepa inicial con que comenzar el cultivo. Se ha probado este
método en bastantes ocasiones y siempre ha dado resultado. Por
supuesto que no se debe intentar en los meses fríos.
Ciclo biológico de la mosca:
El ciclo comienza cuando las hembras (son un poco más grandes
que los machos) ponen los huevos en la papilla alimenticia. De
los huevitos salen unas pequeñas larvas que viven en la
papilla alimentándose rápidamente. Días después, estas larvas
comienzan a reptar por las paredes del recipiente y a un tercio
de su altura, más o menos, se paran y se fijan. Aquí se
transforman en pupas, que tienen forma de pequeñísimas
capsulitas. De las pupas nacerán los ejemplares adultos que
volarán para aparearse y comenzar de nuevo el ciclo. La
metamorfosis de las larvas dura sobre unos 15 días, y el
período de vida del adulto viene a ser de 15 a 20 días.
Instalación para la cría:
Se puede realizar de numerosas formas según la imaginación y
gusto de cada cual.
Lo más sencillo es utilizar unos cuantos tarros de cristal que
sean de un tamaño grande. La tapadera se taladra y se corta en
ella un agujero de un par de centímetros de diámetro. Este
agujero se tapa con una bola de algodón que ajuste bien, pero no
demasiado compacta. Esto nos va a permitir tener el cultivo
convenientemente ventilado y utilizar el agujero para sacar las
moscas que se vayan a suministrar a los peces de una forma
cómoda..
En el fondo del tarro se vierte la papilla alimenticia. Hay que
tener la precaución de rotar los cultivos para no agotarlos.
Se deben colocar en algún lugar templado, no demasiado frío. Y
que no reciba la luz solar directa.
Alimentación del cultivo:
Se dispone en el fondo de los tarros 1'5 cm. de papilla, más o
menos. Esta papilla se puede elaborar de varias formas. Y de
acuerdo como se haga así será el rendimiento del cultivo.
Papilla de alto rendimiento:
Se calienta en un recipiente agua (un vaso) y se va echando agar
o gelatina (1 gr.). Se va dando vueltas con una cuchara
lentamente para que no se solidifique. Se añaden 10 gr. de
levadura de pan y se sigue removiendo para hacer la mezcla lo
más homogénea posible. Se añaden 10 gr. de azúcar de mesa y se
remueve. Se vierten unas gotas de vinagre y se sigue removiendo.
Se vierte caliente en los tarros y se deja enfriar, limpiando muy
bien las paredes de cristal. Esta papilla se va a solidificar al
enfriarse y no se puede usar para las moscas hasta el día
siguiente.
Papilla de bajo rendimiento:
Se realiza con trozos de frutas triturados (las que se mencionan
en el frasco-trampa pueden valer), y se añade un chorrito de una
solución de agua y azúcar (que no quede la mezcla muy acuosa,
sino densa). Después unas gotas de vinagre. Se remueve y mezcla
bien y ya está lista para su uso.
Recolección de las moscas para alimentar a los peces:
Se debe colocar un tubo de ensayo grande (un frasco pequeño de
cristal también sirve) boca abajo conectado al agujero de la
tapa del tarro de cría. Se quita el algodón y rápidamente se
pone el tubo o el frasco. Se dan algunos golpecillos (las moscas
también se sienten atraídas por la luz) y cuando veamos que hay
algunos individuos en el tubo introducimos entre medias una
lámina de cartón. Separamos y tapamos el tubo o frasco donde
tenemos a los ejemplares capturados. Y después, con rapidez se
tapa con la bola de algodón el tarro del cultivo. Para
inmovilizar a las moscas con el fin de que se puedan echar en el
acuario y no salgan volando, se pueden usar varios métodos. El
más fácil es introducir el tubo o frasco en el congelador
durante unos minutos y las moscas quedarán listas para que se
las coman los peces. También se podría usar éter o cloroformo
impregnado en un algodón para inmovilizarlas.
Consideraciones finales:
Hay que tener la precaución de que el cultivo no se infeste de
ácaros diminutos (son como los pequeños pulgoncillos de las
plantas). Es raro, pero si ocurre lo mejor es deshacernos del
cultivo, y lavar los tarros afectados con agua y jabón. Es mejor
deshacerse de todo, papilla, larvas y adultos. Y se rehace el
cultivo con algunas moscas de otro tarro sano. En esto reside la
importancia de tener más de un tarro de cultivo.
En raras ocasiones puedes encontrar algunos ejemplares sin alas
dentro del cultivo. Esto es una suerte si se produce (es debido a
una mutación, también se puede dar con alas pequeñas y
atrofiadas). Si ocurre en el cultivo separa a los ejemplares
apteros (no voladores) y mantener un cultivo aparte sólo con ellos
y sin ningún ejemplar volador normal. Es una gran comodidad
porque sólo dan saltitos y son más fáciles de recolectar sin
miedo a que se fugen volando del tarro.
Este pequeño díptero, llamado mosca del
vinagre (Drosophila melanogaster) tuvo gran importancia en
estudios de genética porque tenía un ciclo vital muy corto y
suele presentar mutaciones interesantes para las investigaciones
sobre la herencia genética.